Revisión Integral y Diagnóstico Empresarial

 

Luego de que en 2020 se iniciara el estado de emergencia a consecuencia del brote de SARS-COV2, causando el COVID-19, y la suspensión de los suministros de materia comercial de parte de China por esta razón, a comienzos de 2020, muchas empresas en el Perú se vieron afectadas, en especial las Pymes. Tanto fue el daño, que muchos perdieron sus empleos y otros conservan empleos más precarios de los que ya tenían.

Previamente a la pandemia, la mayoría de las pymes en el Perú se dividen en tres tipos: autoempleos, empresas inmobiliarias encubiertas y empresas con estructura organizacional insuficiente para crecer. Teniendo en cuenta que la gran mayoría de estas son emprendimientos familiares, faltos de lineamientos propios de este tipo de organizaciones.  Las empresas que cuentan con estructura insuficiente son las que más han sufrido por su falta de visión en el manejo de nuevos modelos de negocio y el de no contar con activos necesarios para sobrevivir.

Ahora bien, muchas de las empresas sobrevivientes a la crisis, son en realidad empresas zombi, es decir, que sobreviven gracias a refinanciamiento constante, ya sea por inversión y quema de dinero por parte de sus socios, por un financiamiento otorgado por el gobierno o por la obtención de financiamiento bancario propio renegociado, pero que a su vez no presentan rentabilidad sostenible y real en base a sus ventas y activos. En otras palabras, empresas que viven por financiamiento externo o propio y que no se sostienen por sí sola, pese a que los números en términos de liquidez para los accionistas pueden señalar otra cosa.

Dado todo ello, es importante diagnosticar los puntos de mejora de las empresas para así poder estructurarlas financiera, administrativa y legalmente. En ese orden de ideas, y con la colaboración de la administración y el área contable-financiera, se deberá medir o estimar en base a una jerarquía de prioridades los efectos financieros de esta pandemia que estarán relacionados, entre otros, a:

  • Gastos por paralización de planta u operación
  • Disminución de valor razonable de los inventarios
  • No recuperación de los activos diferidos por pérdidas tributarias
  • Deterioro de activos no financieros (activos fijos, inversiones financieras, plusvalía y propiedades de inversión, entre otros)
  • Deterioro de activos financieros (inversiones a valor razonable y cuentas por cobrar, principalmente)
  • Renegociación de préstamos
  • Incumplimiento de covenants
  • Renegociación y baja de contratos de arrendamiento
  • Celebración de contratos de carácter oneroso
  • Planes de reestructuración del negocio
  • Gastos por terminación laboral
  • Empresa en marcha (negocio en funcionamiento)
  • Disminución del valor de activos no financieros llevados a valor razonable (propiedades de inversión, activos biológicos, entre otros)
  • Operaciones discontinuadas y activos no corrientes mantenidos para la venta

El camino es complejo, pero es la manera más eficiente para mejorar el cauce de su empresa, además de que con la ayuda de nuestros profesionales estamos seguros de que logrará rentabilizar su empresa, salir de deudas y aumentar sus ganancias, pese a la crisis.

Para saber más de nuestros servicios, contactar con David Lao (dlao@laoyconsultores.com)

 

 

 

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